viernes, 20 de febrero de 2015

  • Cine mudo (antes de los años 1930)














Birt Acres filmando el derby de Epsom en 1895.

   El cine moderno es generalmente visto como descendiente del trabajo de los hermanos Lumière en Francia en 1892, cuya muestra llegó por primera vez a Londres en 1896; sin embargo, las primeras imágenes en movimiento desarrolladas en celuloide fueron realizadas en Hyde Park , Londres, en 1889, por William Friese Greene. El 21 de junio, era capaz de tomar hasta diez fotografías por segundo usando película de celuloide perforada. Un informe sobre la cámara fue publicado en la revista británica Photographic News el 18 de febrero de 1890. El 18 de marzo, Friese Greene envió un recorte de la historia a Thomas Alva Edison, cuyo laboratorio había estado desarrollando un sistema de película conocido como el quinetoscopio El informe fue reimpreso en la revista Scientific American. Friese Greene hizo una demostración pública en 1890, pero la baja frecuencia de imágenes por segundo combinada con la aparente falta de seguridad del dispositivo hizo que esta fuera fallida. A inicios de la década de 1890, experimentó con cámaras esteroscópicas, pero no tuvo mucho éxito. En 1891, Friese Greene se declaró en bancarrota y, para cubrir sus deudas debió vender los derechos de la patente de la cámara 'cronofotográfica' por £500. La tasa de renovación nunca fue pagada y, finalmente, la patente venció. A pesar de ello, su película es la primera instancia conocida de una imagen en movimiento proyectada.
   
   Las primeras personas que construyeron y utilizaron una cámara de película de 35 mm en Gran Bretaña fueron Robert W. Paul y Brit Acres, quienes filmaron la primera película británica titulada Incident at Clovelly Cottage en febrero de 1895. Esta cámara denominada la "cámara Paul-Acres" fue la primera hecha en el Reino Unido.
   
   Poco después, varias compañías fílmicas británicas habían abierto para atender la demanda de nuevas películas, como es el caso de Mitchell y Kenyon en Blackburn. Las primeras películas británicas tuvieron, a menudo, un tono melodramático y existió una preferencia distintiva por argumentos que ya eran conocidos por la audiencia; en particular, adaptaciones de obras de Shakespeare y novelas de Charles Dickens.
   
   En 1903, el productor estadounidense Charles Urban, una de las figuras más significativas del cine británico anterior a la Primera Guerra Mundial, formó su propia compañía, la Charles Urban Trading, y se trasladó a Londres en 1908, en lo que se convertiría en el hogar de la industria cinematográfica británica. En 1903, creó una película sobre ciencia de un minuto de duración llamada The Cheese Mites, que presentaba ácaros arrastrándose alrededor a un trozo de queso stilton.  Se trataba de un documental de ciencia, posiblemente el primero  y, como tal, sorprendió a los espectadores. También afectó el precio y aumentó las ventas de microscopios baratos, causando que los productores incluyeran paquetes de ácaros como muestras.
   
   En 1904, Charles Urban filmó un documental mudo de 12 minutos denominado "Living London". Esta película fue descubierta en el Archivo Nacional Filmográfico de Australia en octubre de 2008 y muestra a los londinenses de la época ocupándose de sus negocios en un día típico.
   
   En 1906, el socio de Urban, George Albert Smith (1864-1959) desarrolló un sistema de película aditiva de dos colores  (rojo y verde) que Urban lanzó en 1908 y que, desde 1909, fue conocido como kinemacolor y disfrutó de gran éxito mundial hasta 1914. La película a kinemacolor británica más famosa fue un documental mudo épico de dos horas y media de duración titulada With Our King and Queen Through India (1912), también conocida como The Durbar in Delhi. En ella, se representó la Corte noble de Delhi (Delhi Durbar) que celebraba la coronación de Jorge V del Reino Unido. Durante la Primera Guerra Mundial, Urban trabajó en propaganda británica produciendo los documentales Britain Prepared y Fight for the Dardanelle  (ambas en 1905).












Secuencia del documental La Batalla de
Somme (1916), precedida del intertítulo:
Tommies británicos rescatando a un
camarada bajo el fuego de obuses
(Este hombre fallecería 30 minutos
después de alcanzar la trinchera).

   Luego, Urban editó el clásico La Batalla del Somme (1916), considerado el primer documental de guerra en la Historia. La primera proyección fue visionada por el primer ministro Lloyd George el 2 de agosto de 1916 y, el 10 de agosto, se proyectó en el Scala Theatre de Londres, cuando la batalla aún no había finalizado. Una sesión privada de proyección se realizó el 2 de septiembre en el castillo de Windsor en presencia del rey Jorge V.

   
El impacto del documental en la opinión pública fue considerable,  con una audiencia que alcanzó los 20 millones de espectadores en sus primeras 6 semanas. El documental se distribuyó como propaganda en diversos países con el objeto de servir de apoyo a la causa de los aliados y, en particular, en los EE.UU.  que en aquel entonces se mantenía al margen de la guerra como potencia neutral. El documental fue llevado durante la misión del capitán Alfred Bromhead  en Rusia.